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| 13-05-2004 |
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Presentación del libro en la Biblioteca Nacional |
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| »Aníbal Fernández |
El Dr. Aníbal Fernández presentó el libro en la Biblioteca Nacional el 20 de abril de 2004.
Dirigieron la palabra, además, Cristina Fernández de Kirchner, Torcuato Di Tella y Fermín Chávez. |
El acto contó con la presencia de gobernadores y vicegobernadores, diputados y senadores nacionales y provinciales, ministros, intendentes, hombres y mujeres de la cultura y el deporte, dirigentes gremiales y numeroso público procedente de los ámbitos político y social
El acto contó con la presencia de gobernadores y vicegobernadores, de diputados y senadores nacionales, ministros, intendentes, de diputados y senadores provinciales, de hombres y mujeres de la cultura y el deporte, de los hombres de los gremios y de inumerables personas del quehacer político y social.
Su entrega. Esto es lucha, Evita es ella, es multiplicada, es incansable. En el Ministerio de Trabajo -que se empecinaba en llamarlo Secretaría-, en el Partido Peronista Femenino, en la Fundación, en la peña, en la cruzada, en los sindicatos, en los barrios, en la calle, en el pueblo, su tarea, su acción, su militancia como símbolo de una época que ya no es, de un mundo que se fue. Pero no nos dejó otro mejor, no nos dejó otro, es el que está. Y el amor, el poder y la lucha, la pelea de construir poder a diario.
Le dice Juan Perón el 14 de octubre de 1945 desde Martín García: “Tesoro mío, tené calma y aprendé a esperar, esto terminará y la vida será nuestra”. Se equivocaba, ni Evita tendría calma ni aquello terminaría. El peronismo estaba naciendo y Eva Duarte era protagonista fundamental de aquel alumbramiento.
A Eva Perón como cuadro de la política siempre la han atacado. El poder siempre engendra resistencia, dice Foucault.
Evita muchas veces fue negada hasta por sus propios compañeros. Mariano Tedesco, dirigente textil, resaltaría la tarea del 17 de Octubre: “Cuando encararon a Perón, Eva se portó”. Así habla un criollo, un legítimo argentino. “Eva se portó, vio a todo el mundo y nos decía a los gritos: convenzamos a los muchachos de que hay que rescatar al Coronel”.
Podría decirse que Evita estaba haciendo el rumbo que la historia le estaba asignando. Un lugar de dura lucha y ella, apenas una muchacha, no se sacó el lazo con la pata. Con ansiedad, con urgencias además, como si algo dentro de ella le dijera que no tenía mucho tiempo para vivir.
Eran días de victoria, la revolución triunfante, la confirmación de las urnas, Juan Perón Presidente y el General apoyado en su dama. Y esa dama apoyada en el pueblo, en sus descamisados. “Yo elegí la humilde tarea de atender los pequeños pedidos” decía, como citaba recién Fermín (Chávez), “yo elegí mi puesto en el pueblo, para ver desde allí las barreras que podían haber impedido las marchas de la revolución y elegí ser Evita para que por mi intermedio, el pueblo y sobre todo los trabajadores, encontrasen siempre el camino hacia su líder”.
Por eso este libro. Esta es la razón. Por eso, este libro y Evita y el mito, sus ideas, su pasión, su solidaridad, su entrega infinita, es rescatar valores que hacen a lo mejor del ser argentino. Un espacio, un lugar desde donde rescatar la política, el ejercicio de la política, la política como rol, como compromiso, vuelvo a insistir.
Reivindiquemos la política, la tarea, la militancia, todo hecho a lo Evita, hasta el último aliento, de la mejor manera posible, viviéndola. Apostemos positivamente a la generación de liderazgos democráticos, comprendamos que si la política se vuelve automática o indiferente de la vida de las personas, la democracia es una porquería que no sirve para nada.
Que no nos quieran gerenciar la política, confrontemos con vehemencia a quienes ven la política como profesión, como salida laboral o como negocio, confrontémoslo. Esta es la enorme propuesta, por eso esta compilación de la voz de Evita plasmada en sus escritos, la acción, el rumbo. No son un manual de buen estilo, no son el abecedario del buen político.
Entre estas páginas seguramente hay más de una idea, más de un valor que nos sirve a todos los que queremos seguir haciendo política.
En estos libros está Evita, aquí están sus palabras.
Quien quiera oír, que oiga.
Discurso de Aníbal Fernández en la presentación del libro Eva Perón, Discursos Completos 1946-1952.
20 de abril de 2004, Auditorio Jorge Luis Borges - Biblioteca Nacional
Muchísimas gracias, un placer, un honor, contar con la presencia de Torcuato (Di Tella), de Fermín (Chávez) y con la presencia de los compañeros gobernadores y vicegobernadores, de diputados y senadores nacionales, de los compañeros de mi gabinete, de tantos intendentes, diputados y senadores provinciales, hombres y mujeres de la cultura y el deporte, hombres de los gremios y del sindicato que acaba de mencionar Fermín, Trabajadores Rurales, donde la viera por última vez, cerrando un congreso, a Evita.
Nos sentimos muy bien en este lugar, porque creíamos que la Biblioteca Nacional era el ámbito donde debíamos hacer esta presentación. Primero porque era justo que Evita viniera a la Biblioteca Nacional, era el punto donde queríamos hacerlo. Segundo porque es el lugar geográfico donde vivió hasta sus últimos momentos, hasta sus últimas horas.
Les agradecemos a todos los que han colaborado; todo lo que ven, todo lo que pueden ver en sus tarjetas, en nuestros libros, en nuestras presentaciones, ha sido hecho por nuestros compañeros. No hay consultoras, ni nada por el estilo. No hay nada. Ha sido hecho con mucho corazón, con mucha pasión. Esta es una misión que nos habíamos propuesto a nosotros mismos. Debo hacer un reconocimiento al grupo de compañeros que hizo el esfuerzo para llevar adelante toda esta estrategia que queremos mostrarles a ustedes en el día de hoy y contarles porqué lo que estamos haciendo.
Debo hacer un alto para agradecer la presencia a un grupo de compañeras de Evita y que se siguen reuniendo aún hoy en el Club del 45. Muchísimas gracias por estar con nosotros.
A uno que le gusta hablar normalmente, y como estas cosas emocionan, y emocionan en demasía, me pareció que era mucho más piola sentarse el fin de semana y escribir, sentarse con la computadora, bajar las cosas al papel. Era mucho más fácil que explicar cosas repetitivas, explicar de verdad qué es lo que quisimos hacer con esta propuesta.
¿Por qué decidimos gestar este libro?, ¿Cuál es la razón que nos llevó a hacer esto?
¿Por qué invitar a todos estos hombres y mujeres de la política, en su mayoría profundamente peronistas? ¿Y por qué digo en su mayoría?
Porque hay muchos empresarios y hombres de otros pensamientos políticos a quienes no tuvimos ningún empacho en invitarlos. No es un acto del peronismo, es un acto de una propuesta, que queríamos contar, que la queríamos abrir, que nos parecía que era para muchos y no solamente cerrada para pocos.
¿Por qué empezar por aquí? Bueno, tiene una única explicación: estamos intentando, desde este punto de apoyo, reivindicar la política. La política con mayúscula. Ese ha sido el objetivo de nuestra propuesta, de arrancar con esta presentación de los discursos de Eva Perón. Porque quienes nos embarcamos en esto, creemos con pasión en la construcción cotidiana de la política, porque es imperioso que nos encontremos en la política, porque estamos convencidos que hay que trabajar muchísimo para sacar la política del diccionario de las malas palabras, porque siempre supimos que recuperar su valor en la sociedad no es propina, no es regalado, no es fácil, no se lo van a entregar a nadie. Porque el esfuerzo es también con sectores que están haciendo política y lo niegan permanentemente.
A todos los que nos están acompañando quiero contarles cómo nace este esquema. Hay un sinnúmero de razones que sostuvieron la idea de realizar este esfuerzo: la crisis de 2001 y su coletazo muestran algo más que una Plaza de Mayo violenta y ensangrentada.
La nación Argentina estuvo a punto de perderse por una enorme impericia.
Un golpe de la historia nos estaba haciendo perder 150 años de construcción política, retrocedíamos a la Argentina previa a las batallas de Pavón y Cepeda.
Y bastan pocos ejemplos para mostrar esa Argentina de la frustración: un país con 14 cuasi monedas disfrazadas de bonos provinciales, con gobiernos provinciales queriendo ponerse por encima de la Constitución Nacional respecto de los dineros que le pertenecen a las provincias, con severos problemas de comercio entre provincias, entre las provincias argentinas, algo que se parecía muchísimo a las aduanas interiores, previas a la Organización Nacional.
Sin instituciones, sin Estado, sin bancos, sin reglas y probablemente para muchísimos argentinos sin futuro. Entonces, ¿cómo se comenzó a salir de semejante situación?
De la mano de la política, solamente de la mano de la política.
La política es mito, la política se construye como necesidad, se consolida como símbolo y se vuelve a proyectar como mito. Es aquí donde aparece la razón de gestar este libro, este libro que nos ocupa, este libro que queremos presentar y que seguramente ustedes se podrán llevar para releer. Sus ideas, su pasión, su solidaridad y su entrega infinita son una muestra acabada para rescatar valores que hacen a lo mejor del ser argentino. Un espacio desde donde rescatar la política, el ejercicio de la política, la política como rol, la política como compromiso.
Ahora bien…, ¿cuáles son las razones desde la objetividad política para llevar adelante esto?
Bueno, ¿María Eva Duarte de Perón, la política y el mito son una misma cosa?
Sí, definitivamente son una misma cosa, por eso Eva Perón ya no es del peronismo ni de los argentinos, es del mundo de la política. Esto que dice Fermín Chávez es absolutamente cierto: pudimos encontrar en cualquier investigación, en el repaso que hemos hecho, sólo dos mujeres reivindicadas para el estudio de la política: Eva Perón y Dolores Ibarruri, la Pasionaria, mítica dirigente comunista de España.
Solamente dos, una es la nuestra, la que nosotros creemos debe ser el punto de partida de esta nueva propuesta que, se nos ocurre contarles a todos ustedes.
¿Cuáles son las razones desde nuestra subjetividad de peronistas viscerales?
Evita es símbolo de un clave y profundo entendimiento de la cuestión del poder, es símbolo del ejercicio de ese poder, es símbolo de la humildad. Evita es trabajo sin descanso ni horarios. Supo decir una vez Juan Perón: “estoy perdiendo a mi mujer. Se acuesta cuando yo estoy por levantarme, pero está trabajando para el pueblo”.
Su lugar eran todos los lugares, aunque ella siempre gustaba de reconocer uno solo: junto a Perón y junto al pueblo. En su acción y entrega permanente decía: “Creo que el mejor homenaje que a diario le rindo al General Perón es quemar mi vida en aras de la felicidad de los humildes”. |
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